Peregrino por Treinta Minutos de la Virgen de Cotoca, España

 



Salida de los Peregrinos en dirección hacia la Virgen de Cotoca de Santa Cruz de la Sierra, Extremadura, 7 de diciembre 2024

¡Bienvenidos a esta pequeña crónica!

Reunidos en el parking del Mercado Regional de Trujillo, esperábamos el autobús que traía de Madrid una gran delegación de Peregrinos, el entusiasmo nos iba envolviendo al pequeño grupo de recién llegados, fotos, saludos y anhelos.

Cuando llegó el  autobús las expresiones de alegría eran evidentes.  El camino a recorrer desde Trujillo hasta Santa Cruz de la Sierra era el lugar señalado, para ser testigo no sólo del esfuerzo físico, sino sobre todo del deseo que nos habitaba por dentro.

Me he preguntado al ver a tanta gente vestida para caminar, sobre qué motivación traían, pero las imágenes que veía en varios peregrinos me han respondido de forma clara, la Virgen de Cotoca estaba presente.

Las llamadas, las preguntas de los responsables, mostraban preocupación por el cuidado mutuo, una clara manifestación de la necesidad de afrontar la vulnerabilidad de quienes eran percibidos más necesitados de cuidados. 

Después de la bendición de Párroco de Trujillo, y las indicaciones de los guías, las filas aparecieron, y a cada paso una oración, cada esfuerzo una ofrenda, y cada encuentro o saludo con el hermano un signo de nuestra comunión fraterna en Cristo. Esta fue la experiencia de mis escasos treinta minutos como peregrino.

La experiencia de peregrinar nos recuerda que la vida es un camino constante de búsquedas y sacrificios hacia la plenitud o santidad. La huella imborrable de la ternura de la Madre del Señor, que se parece mucho a la ternura del hogar de la infancia, hace que busquemos su presencia. 

La fuerza de la devoción de los peregrinos, hicieron que muchos olvidaran  el chocolate y los churros que los esperaban en la plaza del Pueblo, muchos solo querían entrar en la Iglesia para verla, como cuando se llega a la casa de la Madre, sentados en silencio, en la presencia de aquella figura que les recuerda la ternura de la casa, del hogar, de la Madre. 

Esperemos que el otro año la providencia permite que podamos volver a esta Peregrinación, tan significativa y saludable.

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