Los Discípulos de Emaús: cuando se rompe el Pan

 






El fuego que nace cuando se rompe el Pan  

 (Lc 24, 13-35)

Pasos cansados sin esperanza,

recorren los restos de un camino,

de un sueño que no fue.

 

Hablaban…

vacío y silencio,

una herida de recuerdos.

Habían imaginado un Dios fuerte,

un Mesías glorioso,

un cielo que responda, a la gloria de los hombres.

 

En el camino sin consuelo, aparece.

Sin ruido, sin imponerse,

como una brisa que no interrumpe,

acompaña y espera.

 

Habla, despierta, provoca, desata. No una certeza,

la claridad de sus Palabras, son fuego y esperanza,

hacen arder el alma,

luz y consuelo,

recuerdos que vuelven.

 

Caminan absortos. La noche que caía. Emaús.

Lo sentaron sobre la mesa compartida.

Y entonces, en un gesto sencillo, el Peregrino,

en el Pan partido, la entrega callada…

Lo reconocieron.

 

No era el Dios que esperaban,

pero era el Dios que estaba.

Y en ese instante,

sus esquemas se rompieron

como el pan entre sus manos,

y sus ojos, por fin se abrieron.

 

Porque Dios no llega

como lo imaginamos,

sino como lo necesitamos.

Y solo el corazón que se deja partir,

reconoce al que se da.

Peregrino y Resucitado.

Cerca de Dios, aquel que lo busca en el desconcierto.

 

 


Entrada destacada

Los Discípulos de Emaús: cuando se rompe el Pan

  El fuego que nace cuando se rompe el Pan    ( Lc 24, 13-35) Pasos cansados sin esperanza, recorren los restos de un camino, de un ...

Entradas populares