Cuanta ilusión despiertan las Actas de las reuniones de inicios del siglo XX en la Iglesia de España, en la Octava de la Inmaculada Concepción de Santa María.
¡Bienvenidos a esta historia llena de unción!
El 14 de diciembre del 1915, los Párrocos del Arciprestazgo del Puerto de Santa Cruz, de la Diócesis de Plasencia, de las parroquias de Santa Cruz de la Sierra, Villamesías, Abertura y el Puerto de Santa Cruz, emprendieron un viaje hacia Abertura, unos a pie, otros montados en acémilas o a caballo, decididos a hacer frente a los desafíos de su tiempo.
El libro de Conferencias
Morales (1863- 1917) del archivo de la Parroquia de Abertura, en el
acta del 14 de diciembre 1915, a cerca de la Constitución de un importante
centro de espiritualidad y moral, dice literalmente:
Acta de constitución
Por
disposición del Excmo. Sr. Obispo de esta Diócesis, Dr. D. Ángel Regueras
López, en su Circular número 6, de fecha 23 de noviembre del presente año de
1915, se establece un Centro de Conferencias Morales en este lugar de Abertura
y, al efecto, reunidos los Sres. D. Matías Criado Ávila, D. Francisco Cabello
Casero, D. Julián Rivas Contreras y D. José María Rastrollo Gómez, párrocos de
Villamesías y Santa Cruz de la Sierra, ecónomo de Puerto de Santa Cruz y
Párroco de Abertura respectivamente se dio lectura a la referida Circular de
nuestro dignísimo Prelado, y se acordó nombrar Secretario de mencionado Centro
a D. Julián Rivas Contreras y vice-secretario a D. Francisco Cadillo. En Abertura,
a catorce de diciembre de mil novecientos quince.
Abertura, lugar de Encuentros
A lo largo de los años,
Abertura es testigo de innumerables conferencias y reuniones. Los
Párrocos, recogen sus acuerdos y escriben las actas en latín y luego en
castellano para la posteridad, es conmovedor ver la piedad de la época,
sobretodo la devoción al Santísimo Sacramento del Altar, la Eucarístia, el
decoro de la visita a los enfermos. En el acta de la Conferencia del día 10 de
febrero de 1916 dicen a cerca de esto:
Modo de administrar
el Viático a los enfermos
“Desde la
iglesia debe llevar el Santísimo pública y honoríficamente, es decir, revestido
de sobrepelliz y estola blanca, puesto sobre los hombros, el paño humeral y
encerrado en una bolsa que lleva. Al llegar a la casa del enfermo, se coloca el
Santísimo sobre la mesa preparada, entre las dos velas, y el párroco debe
invitar a los presentes a rezar con devoción. Antes de administrar el
Sacramento, se asegura de que el enfermo se encuentre preparado
espiritualmente, exhortándolo a la contrición y, si es posible, escuchando su
confesión. Luego, con toda reverencia, se procede a darle la comunión,
utilizando las fórmulas prescritas por la Iglesia.
Después de
administrar el Viático, el párroco debe purificar el cáliz o la píxide con el
agua preparada, asegurándose de que no quede ninguna partícula del Santísimo
Sacramento. Se recomienda a los presentes mantener un ambiente de oración y
recogimiento mientras se despide al párroco, quien regresa a la iglesia con
igual reverencia”. (10, de febrero, 1916).
Sí, eran otros tiempos para la fe cristiana. Si en este tiempo hablamos de la necesidad caminar juntos, mucho anima estos testimonios en este tiempo de Adviento.
Seguiremos con mas historias saludables…
