Himno a la Virgen de Guadalupe, cantado por los fieles del Puerto en la Novena.
La Iglesia es un misterio de comunión y participación, una comunidad de fieles, de hermanos en la fe, que, bajo la orientación del Espíritu Santo y sus Pastores, comparten la vida y caminan hacia el encuentro del Señor.
Nuestras parroquias
pertenecientes a la Diócesis de Plasencia, compuestas por los pueblos de Santa Cruz de la Sierra,
Puerto de Santa Cruz, Abertura y Villamesías, son
esa realización concreta del misterio de la Iglesia reflejo de esa realidad de comunión y amor de Dios que es Padre,
Hijo y Espíritu Santo.
Estamos a punto de
celebrar a la fiesta de Nuestra Señora de Guadalupe, Madre de los Pueblos de
Extremadura y de todos los cristianos,
y la queremos invocar con un tierno pero sincero propósito de unirnos más a su Hijo, en el inicio de este curso, para que ruegue por
nosotros.
Ella, cuya vida es
testimonio de humildad y servicio, nos invita a ser una gran familia, una
comunidad unida en el amor a Cristo, siempre
dispuesta a imitar las actitudes de su Maestro, dispuesta a recibir y acoger a
cuantos, se vayan uniendo a nosotros en esa búsqueda de ver el rostro de Dios.
Agradecidos a los que vinieron antes que nosotros
Antes de pensar en
nosotros mismos y lo que queremos, debemos agradecer y alabar a aquellos que,
con gran esfuerzo y trabajo duro, han
mantenido viva la vida de nuestras parroquias a lo largo de los años.
Ellos, nuestros antepasados,
eran piedras vivas que, con fe sencilla pero terca, construyeron estos templos, no como construcciones de piedra, sino como templos
en los cuales Dios habita en medio de su Pueblo.
Ellos y ellas, que
han trabajado en nuestras parroquias en el culto litúrgico, caridad, catequesis, música, adoración nocturna, visitando a los enfermos, dedicados a la sacristía y la limpieza de la
iglesia, son los que han sembrado la semilla de nuestra fe.
Ahora, gracias a ellos, hemos sido bendecidos con una comunidad vibrante, unida y en constante desarrollo que hoy podemos disfrutar y celebrar. Valoramos su entrega e inspirados por su testimonio trabajemos unidos durante este curso.
Invitación a la comunión y misión
En la fiesta de la
Madre de Extremadura, se nos invita a no conformarnos con lo logrado, sino a
soñar más grande y trabajar por una espiritualidad de comunión y participación en nuestros
Pueblos. Este es el sueño de
Dios, Él sueña con nosotros, discípulos y misioneros, que reconciliados, alegres y unidos
demos frutos abundantes para la gloria de Dios nuestro Padre.
Al iniciar el curso,
recordemos que cada pequeño gesto de participación es una semilla que el Señor
hará crecer, y juntos, como una gran familia en la fe, podremos ser un signo de esperanza y amor para
todos.
¡Feliz fiesta de
Nuestra Señora de Guadalupe! ¡Buen inicio del Curso!